Shiva es el dios de la destrucción, pero no de la venganza ni de la muerte, sino de la destrucción que lleva a que todo pueda ser creado nuevamente. De la renovación. Sin destrucción, no hay creación, así que Shiva tiene un papel muy importante.

Su generosidad lo lleva a ser demasiado inocente a veces, pero no es para nada estúpido. Todos son sus amigos, incluso los demonios y los malos espíritus. Conocido por estar cerca de sus amigos y de sus enemigos, Shiva es el dios más benevolente… La figura más importante es el Shiva danzante, que baila al compás de su Damaru.

Dentro de sus rasgos principales, podemos encontrar:

El tercer ojo: el tercer ojo de Shiva en su frente es el ojo de la sabiduría, conocido como bindi. Es el ojo que ve más allá de los evidente.

El collar de cobra: El dios Shiva está más allá de los poderes de la muerte, la peligrosa cobra representa a la muerte, que ha conquistado completamente. También representan la energía dormida y yaciente.

Media luna: Shiva lleva en su frente la luna en su quinto día (pachami). Está ubicada cerca del tercer ojo y demuestra el poder de Soma (la ofrenda sacrificial, que representa la Luna). Significa que Shiva posee el poder de la procreación junto con el de la destrucción.

Cabello enmarañado (jata): el ondeo de su cabello lo representa como el dios del viento, o Vayu, que es la forma sutil de aliento presente en todas las formas vivientes. Por consiguiente, es Shiva como la línea vital de todos los seres vivos.

El Ganges: el sagrado río fluye desde el cabello de Shiva. El rey de Bhagiratha pidió a la madre Ganga que descendiera en este planeta para que purificara sus pecados y los de los humanos. El dios Shiva ofreció su enmarañado cabello para detener su caída desde los planetas celestiales. El flujo del agua es uno de los cinco elementos que componen en universo y desde el cual la Tierra nace. El Ganges también representa fertilidad y el aspecto creativo de Shiva.

El tambor: el sonido del damaru en la mano de Shiva es el origen de la palabra universal que da origen a todo lenguaje y expresión.